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Foto del pasaporte australiano: hazla tú en casa

Vives lejos de Australia, tienes que renovar el pasaporte y no quieres desplazarte solo por una foto. Aquí verás qué debe mostrar la imagen, cómo montar un rincón con el teléfono y cómo revisarla antes de imprimirla o enviarla.

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Qué pide la foto del pasaporte australiano

Piensa en una foto vertical de 35 × 45 mm: la misma proporción que usan muchos pasaportes europeos, y por eso es fácil confundirse y pensar que cualquier foto de carné sirve. Lo que de verdad cambia de un país a otro es el tamaño de la cara dentro del marco, y en este caso la cabeza debe medir entre 32 y 36 mm.

Esa medida se toma desde la barbilla hasta la coronilla, es decir, hasta lo más alto del cráneo sin contar el pelo. Es una diferencia importante si tienes mucho volumen: un peinado alto o unos rizos abundantes no te quitan milímetros, porque la regla mira la cabeza y no el peinado.

El resto de la ficha es corto. Fondo blanco o gris claro, la mirada de frente, expresión neutra con la boca cerrada, sin gafas y sin gorra ni nada en la cabeza, y sin retoques. La herramienta usa estos datos y los recoge en “Ver tamaño y normas”, pero las normas cambian y quien decide es la oficina que recibe tu solicitud, así que conviene leer sus instrucciones vigentes antes de pagar nada.

Un rincón de casa que funcione

No necesitas un estudio. Busca la pared más lisa y clara: la del pasillo, el lado de un armario pintado en blanco o una puerta sin marcos de colores. Si hay un enchufe, un cuadro o una esquina visible, cambia de pared. Con el fondo, la sencillez gana.

Sepárate de ella un metro, más o menos. Así tu sombra no se proyecta sobre la pared y el fondo sale parejo. Si te falta sitio, mejor que alguien te haga la foto desde el otro lado de la habitación que acercarte a la pared.

Para la luz, ponte frente a una ventana grande. Un día algo nublado es ideal, porque suaviza las sombras bajo la nariz y la barbilla. Evita el sol directo y también una lámpara lateral, que deja una mitad de la cara más oscura. Si por la tarde solo te queda una luz amarilla, espera a la mañana siguiente: es más fácil esperar que corregir un color raro.

Hacer la toma con el teléfono

Lo mejor es que te la haga otra persona, con el teléfono en vertical y a la altura de tus ojos. Si estás solo, sirve una toma con el brazo estirado y las dos manos, pero no acerques el aparato: de muy cerca, la nariz y la frente parecen más grandes de lo que son y la cara queda deformada.

Siéntate o ponte de pie con la espalda recta, los hombros a la misma altura y la barbilla ni arriba ni abajo. Mira al objetivo y no a la pantalla, relaja la cara y cierra la boca sin apretar. Una sonrisa discreta que parece natural a ti puede parecer un gesto no neutro a quien revisa la foto.

El orden de trabajo en la herramienta es breve:

  • Escoge el país en “País” y el tipo de documento en “Documento y tamaño”.
  • Pulsa “Abrir la cámara” y encuádrate en la guía; si ya tienes una foto buena en el teléfono, añádela como archivo.
  • Espera sin moverte: la foto se hace sola a los tres segundos cuando todo está en su sitio.
  • Lee las “Comprobaciones” y corrige lo que te pidan.
  • Guarda con “Guardar hoja” o “Guardar archivo”.

Gafas, gorra y pelo

En este pasaporte no hay excepción en la ficha: nada de gafas. Aunque las uses todos los días y no te reconozcas sin ellas, quítatelas y comprueba después que no te dejaron marcas rojas en la nariz. Tampoco pueden quedarse gorra, diadema, pañuelo ni auriculares. Si por motivos religiosos o médicos llevas algo en la cabeza, no lo decide esta página: consulta el criterio de la oficina australiana antes de hacer la foto.

El pelo no debe cubrir los ojos ni las cejas. Un flequillo largo se aparta con una horquilla, y una melena suelta es válida mientras no cruce la cara. Como la cabeza se mide hasta la coronilla, no hace falta aplastar el pelo ni recogerlo de forma rara para ganar espacio.

En cuanto a la ropa, evita el blanco y el gris muy claro: sobre una pared clara los hombros desaparecen y tu cabeza queda como suspendida. Prendas en azul marino o verde botella dan un contorno limpio, y un cuello sencillo es mejor que uno con pliegues o estampados.

Revisar el resultado antes de guardar

Después de la toma, abre las “Comprobaciones”. Los puntos bajo “Hay cosas que requieren una foto nueva” traen el motivo y cómo repetirla: una cara girada, una boca abierta, una sombra fuerte o una cabeza cortada por arriba. Lo demás, como el brillo o una dominante de color, ya se ha ajustado solo.

Si la cabeza queda fuera de los 32–36 mm, entra en “Ajuste fino”, y allí “Tamaño de la cabeza (dentro del margen permitido)” te deja corregirlo. En “Fondo” puedes elegir “Blanco” o “Gris claro”, que son los dos colores de esta ficha, o “Mantener original” si tu pared ya sale limpia y uniforme.

Mantén “Cara, pelo y ropa” en “Sin retoques”. Un filtro que alisa la piel o un fondo cambiado a mano es justo lo que una oficina rechaza, y con una foto bien hecha retocar no aporta nada.

Impresión o archivo, según el trámite

Antes de elegir, mira cómo vas a presentar la solicitud: en papel, en una oficina o por un formulario en línea que acepta una imagen. La ficha de esta herramienta fija las medidas de la foto, pero no un tamaño de archivo ni un peso. Si el formulario te pide algo concreto, lee ese aviso y ajusta después, porque el sistema que recibe la foto tiene la última palabra.

Para papel, pulsa “Guardar hoja” y escoge un papel: “4×6 pulgadas”, “10×15 cm” o “89×127 mm”. Se reparten varias copias de 35 × 45 mm en una sola hoja, con líneas de corte. Imprime a tamaño real, con la casilla de ajustar a la página desactivada, o la foto saldrá más pequeña y la cabeza ya no medirá lo que debe. En una tienda de fotografía lleva el archivo y pide el tamaño de 10×15 cm sin recortes automáticos.

Para un envío en línea, usa “Guardar archivo”. Guarda también el original por si necesitas repetir algo.

Por qué se rechazan estas fotos

Casi siempre es una de las mismas pocas causas, y se evitan con una pared lisa y diez minutos de calma. Repásalas con la foto delante, y si dudas de alguna, repite la toma en vez de intentar arreglarla con un editor.

Una foto antigua tampoco sirve de atajo: conviene que sea reciente, y la herramienta aconseja que no pase de seis meses, y si tu aspecto ha cambiado mucho, vale más hacer otra.

  • Cabeza más pequeña o más grande que el margen de 32–36 mm.
  • Sombras en la pared tras ti o en media cara.
  • Gafas puestas, o gorra y diadema olvidadas.
  • Fondo con dibujos, arrugas de una sábana o luz desigual.
  • Sonrisa amplia, boca abierta o cejas levantadas.
  • Piel alisada con un filtro o fondo sustituido.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar la misma foto que me hice para el carné de otro país?

Solo si cumple las medidas de esta ficha: 35 × 45 mm y una cabeza de 32–36 mm, con fondo blanco o gris claro y sin gafas. Si la hiciste para otro documento, revísala con las “Comprobaciones”, porque el fondo o las gafas pueden no valer.

¿Se puede sonreír un poco?

Es mejor que no. La ficha pide expresión neutra con la boca cerrada, y las comprobaciones avisan si detectan una sonrisa o la boca abierta.

¿Me sirve el gris claro como fondo?

Sí, el blanco y el gris claro son los dos fondos de esta ficha. Procura que sea uniforme, sin sombras ni arrugas, y que se vea claro en la imagen final.

¿Tengo la seguridad de que me la aceptan?

No. Sigue las medidas publicadas y señala los problemas que detecta, pero la decisión corresponde a la oficina que recibe la foto, y sus normas pueden cambiar.

¿Se sube mi foto a un servidor?

No. Todo el trabajo se hace dentro del navegador de tu dispositivo y la foto no viaja a ningún sitio; lo único que se baja son los modelos de imagen.